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HISTORIA

Historia, Primitivos Habitantes y Fundación

Como la mayoría de las localidades de la región, Porteña debe su existencia a la gran inmigración europea de finales del Siglo XIX y principios del XX. No tuvo asentamiento permanente de aborígenes, por carecer de agua en superficie, sino que fue una zona de tránsito de varias etnias del noreste y noroeste de las provincias vecinas.

Porteña fue colonizada en tiempos distintos y por diferentes propietarios. De ahí que en ambas colonias perduren todavía los nombres de sus fundadores: al oeste Pueblo Gorchs y al este Colonia Lavarello.

En el año 1892, el Sr. Andrés Gorchs compró al gobierno nacional ocho leguas cuadradas que destinó para la colonización y para la creación de la estancia “LA PORTEÑA”. La misma, según el Padre Terzuolo, primer cronista de Porteña, constituyó el germen de lo que es hoy nuestra comunidad. Allí funcionó la capilla, una escuela, un hospital y el destacamento policial; además, su actividad específica en los comienzos fue la ganadería, incorporándose poco después las prácticas agrícolas. El 13 de Octubre de 1983 fueron aprobados los planos de su sector poblado.

Hacia 1888, los Sres. José y Víctor Lavarello y Federico Gutiérrez adquirieron a otros propietarios unas 22.000 has. En el sector este, y el 13 de Febrero de 1892 fueron aprobados los planos de su colonia.

La Compañía de Ferrocarril Buenos Aires a Rosario inicio el trazado del ramal Gálvez  - Morteros y en Septiembre de 1890 se habilitó la primera sección del tramo de éste corredor hasta Iturraspe (San Francisco). Meses después, el 14 de Febrero de 1891, entró en circulación el tramo de la segunda sección Iturraspe – Morteros, pasando a la vera oeste de Colonia Lavarello y este de Pueblo Gorchs, denominando a la Estación con el nombre de PORTEÑA. Si bien la línea férrea seccionó en dos al naciente poblado, éste se constituyó de hecho en un solo centro administrativo.

En 1893, se erigió la Capilla San Isidro Labrador, la que en 1911 fue elevada al rango de parroquia bajo la misma advocación. Mientras que en la zona rural la Capilla de San Miguel Arcángel data de 1895, la de Santa Rosa de 1903 y la de Ntra. Sra. de las Mercedes de 1918.

Ante el numeroso asentamiento de pobladores en torno a la Estación, fue necesario la creación de un gobierno local. Entre 1915 y 1925 hubo intentos de formación y funcionaron varias Comisiones Vecinales; finalmente el 13 de Octubre de 1925 se estableció el Régimen Municipal.

La conformación social de Porteña quedó constituida por inmigrantes del Piemonte (Italia) en su gran mayoría, y en menor escala por criollos, españoles y otros grupos de descendencia europea.-Estos inmigrantes venían a esta parte de la Pampa cordobesa con el deseo de mejorar sus necesidades económicas y revalorizar la condición humana. Con lo poco que poseían, iban modificando el nuevo entorno geográfico; canchas con pastizales bravíos e isletas con centenarios algarrobos, quebrachos y garabatos. Algunos eran artesanos, otros practicaban algún oficio y muy pocos eran agricultores. Pero la gran mayoría desarrolló sus actividades en la agricultura y un poco más tarde en la ganadería.

Lentamente, ambos lados del ferrocarril, fueron conformando nuevos modos de convivencia con características urbanas, mientras la economía se hacía más compleja con el comienzo del intercambio comercial ante la desaparición de las unidades de producción autónomas.-

En el aspecto socio – político y cultural, prevaleció el aporte de la cultura inmigrante, conformándose así la pequeña “Pampa Gringa”, para quedar en el olvido o amalgamadas la de los aborígenes o criollos.

DETALLES HISTÓRICOS

El Cacique Alaykin

Con el afán que nace de lo más hondo del corazón de quienes aman y respetan la cosmovisión aborigen, iniciamos una búsqueda en el telar del tiempo de personajes únicos, transparentes, protagonistas silenciosos, primitivos y legítimos dueños de estas tierras.

Mucho antes que tres carabelas sigilosas y astutas husmearan las costas tibias de nuestra "Awyayala" (América), palpitaban al compás de la naturaleza numerosos y variados pueblos, organizados en sociedades, tomando en cuenta la armonía universal.

De esta antigua raza, quedan hoy muy pocos vestigios, ya que su cimiente amaron, lucharon y... murieron consumidos en la hoguera de cruentas y disímiles luchas, donde generaciones de nativos se inmolaron en aras de la codicia, maquillada bajo el nombre de conquista y colonización. Así buceando en el pasado, aparece un nombre tan estentóreo como impenetrable, autor y protagonista de su propio destino: Mariano Alaikyn.

Antes que el colonizador hiriera la  tierra con sus postes y alambrados, este suelo que hoy pisamos, fue escenario de  extensas caminatas y correrías de indios abipones. Éstos aprovechando las aguas estacionarias, realizaban efímeros asentamientos en esta zona.

Mariano Alaikyn fue un cacique abipón, dotado de un indómito espíritu de libertad, condujo a un pueblo tenaz. La crueldad atribuida a este pueblo, no respondía a una actitud innata, sino fue el resultado del ciego furor que despertaba en ellos la  cultura  dominante, genocida  y de exterminio de la  naturaleza que trajo el hombre blanco.

Alaikyn tenía su hábitat en esa inmensa llanura conocida como “Chaco Chico”, la misma se extendía entre el Río Salado por el este y el Río Dulce por el oeste. Llegaba hasta el sur hasta  la Mar Chiquita y abarcaba por consiguiente los actuales departamentos San Cristóbal y parte de 9 de Julio (Santa  Fe) además del departamento  San Justo en nuestra provincia de Córdoba.
El valiente Alaikyn, fue muy querido por los suyos y temible a los españoles. En tiempo de celebrarse las paces entre los abipones y españoles, le correspondió a Alaikyn la custodia de Santiago del Estero y la responsabilidad por los malones que pudieran ocurrir en esa frontera.

Estos pactos entre españoles y abipones fueron cumplidos en parte, puesto que nuestro cacique consideraba que...”Si hacemos las paces generales, los españoles nos considerarán como conquistados y ellos se considerarán conquistadores y ya sabemos que los conquistadores raras veces llegan a amar lo conquistado...”   Notable por su candor e intrepidez, el nombre  de Alaikyn perduró en el tiempo.

CANATA, Graciela.- Porteña (Cba), agosto de 2002.